Comparto con vosotros impresiones sin procesar de un día intensísimo y emocionante de trabajo en la casa que alberga el Centro Pro México en San Juan Cosalá (Jalisco, México), el pueblo de unos 5000 habitantes a la orilla del lago Chapala – el más grande de México-, que será mi «centro de operaciones» con esta ONG en las próximas semanas.
La foto del post, obra de las artistas María Blanco y Adriana Andrade, representa una mujer de rasgos indígenas o mestizos, vestida con el rebozo (manto de bordados mexicano), con un libro entre los brazos en señal de su interés por el aprendizaje, y un llavero con tres llaves: una antígua, la del pasado; una contemporánea, la del presente; y una moderna, la del futuro. Nada mejor que este precioso mural para presidir el jardín multiusos del centro, y transmitir la misma visión que se respira en todos y cada uno de sus rincones: crear un espacio en el que las mujeres puedan abandonar temporalmente sus realidades para sentirse acogidas, respetadas, protegidas, apoyadas, fortalecidas, formadas y, sobre todo, queridas.
El entorno es de un privilegio casi indescriptible, no solamente por el impresionante paisaje sino por el maravilloso clima, del que los lugareños afirman que es el mejor del continente americano. Ideales condiciones, pues, para acercarse a la orilla del lago y tomar una limonada con tostada de ceviche y/o empanada de camarones. Cocinadas, por cierto, por la profe de alfabetización digital y sus hermanas, quienes meses atrás se animaron a montar su pequeño restaurante. ¿Alguien más se anima?











Hier sind meine noch unverarbeiteten Eindrücke von einem sehr intensiven und spannenden Arbeitstag im Haus von Pro México in San Juan Cosalá, der Stadt mit ca. 5000 Einwohnern, wo ich die Arbeit dieser NGO in den kommenden Wochen unterstützen werde.
Das Beitragsbild zeigt eine Frau mit indigenen Zügen, gekleidet in de Rebozo (mexikanischem besticktem Umhang), mit einem Buch im Arm als Zeichen ihres Lerninteresses und einem Schlüsselbund mit drei Schlüsseln, die die Vergangenheit, die Gegenwart und die Zukunft darstellen. Dieses schöne Wandgemälde dekoriert den Mehrzweckgarten des Zentrums und vermittelt die Vision, die dort gelebt wird: einen Raum zu schaffen, in dem Frauen vorübergehend ihre Realität verlassen können, um sich willkommen, beschützt, respektiert, unterstützt, gestärkt, gefördert und, vor allem, geliebt zu fühlen.
Die Umgebung ist beeindruckend, nicht nur aufgrund der privilegierten Landschaft, sondern auch wegen des wunderbaren Klimas, von dem die Einheimischen stolz behaupten, es wäre das Beste des amerikanischen Kontinents. Ideale Bedingungen also, um eine Limonade mit Ceviche-Toast und/oder Empanada de camarones am Seeufer zu genießen… gekocht übrigens von der Lehrerin für digitale Alphabetisierung und ihren Schwestern, die es vor Monaten gewagt haben, ihr kleines Restaurant aufzumachen.






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