Y por fin llegó el ansiado día de trabajo de campo en San Pedrito para captar los intereses de los diamantes en bruto femeninos que descubrimos allí la semana pasada. Andaba por la mañana Rosy ya nerviosa organizando el horario para que nos diera tiempo de comer el ceviche de coliflor que había preparado, trasladarnos en carro hasta allá, llegar puntuales a las tres para hacer todas las encuestas, y asistir seguidamente al concierto de música clásica que ofrecía Juan Francisco Velasco Lafarga, primo hermano de María y virtuoso pianista profesional, en Chapala.

Andábamos también Kaho y yo preparando la clase de finanzas personales y el curso de excel, grabando mil doscientas versiones de un vídeo para Deutsche Bank, y entrevistando a las joyas que íban saliendo de “Proyecto de Vida”, mientras Rosy y María organizaban los detalles logísticos de la Expo Bazar Pro México, que se celebrará – por si no os habíais enterado todavía- los próximos días 10 y 11 de diciembre de las 13 a las 21 horas en la sede de Pro México en San Juan Cosalá. Íba y venía Rosy ajetreada y repetía “comemos puntuales a la una – una y media a más tardar – para llegar bien a tiempo a las tres, no vaya a ser que se atore algo y lleguemos tarde”. Asentíamos todas sin ocultar la emoción ante el ansiado highlight de la semana.

Cumplimos horario, pues, y salimos puntuales hacia San Pedrito, encuestas en mano y lapiceros afilados. Repartido el trabajo en el carro, tal y como estaba planeado, nada se oponía ya a nuestra triunfal llegada al punto de encuentro, todavía desconocido pero cercano a la tienda de la comadre, donde nos habíamos reunido la semana pasada. Avanzábamos ya tranquilas por la carretera, cuando de repente Rosy da un frenazo, nos mira con los ojos brillantes de emoción y dice: ¿Queréis un tejuino?”. Nos miramos Kaho y yo y digo: “Ah, bueno, yo no he probado todavía el tejuino pero… ¿tenemos tiempo?”. “¡Pues claro!”, dicen María y Rosy al unísono. Bajamos a toda prisa y ordenamos cuatro tejuinos con nieve de limón, que su autora nos sirvió con gusto tras descubrir la pócima en su neverita de cámping. “Ciento veinte pesos, señora, muchas gracias”. El tejuino es, ni más ni menos, la bebida más rica que he probado en mi vida, elaborada a base de masa de maíz fermentado, con sal gruesa, limón (lima para los europeos), azúcar y helado (perdón, perdón, nieve, que no es lo mismo) de limón. O limón a secas, según se prefiera.

Llegamos, pues, unos minutos tarde al encuentro, tejuino agonizante en mano. Saluda María diciendo: «Buenas tardes, señoras», y comenta por lo bajinis a la informante: «veníamos puntuales pero se nos ha atravesado un tejuino».

Algo menos multitudinaria de lo que esperábamos, la reunión de campo fue tan emocionante como el preludio. Dejaron claro las participantes que sus ilusiones están en todo lo que haga posible su empoderamiento… ¿Habilidades? Cocina, repostería, pintura, música, organización de eventos, manualidades, lectura. ¿Limitaciones? No hay camión que pase por San Pedrito (se desplazan mayormente en taxi hasta Jocotepec, la capital de la comarca), cuidado de los hijos, enfermedades, falta de trabajo, de liquidez y, en algunos casos, de medicamentos. ¿Edad media de las entrevistadas? Treinta años. ¡Treinta! Me dijo todo la carita de Flor (16) al despedirnos, y tuve que pedirle permiso para inmortalizarla. Sueña muy alto y muy serio la junior de la pandilla. Ojalá que sus sueños se puedan cumplir un día…

Con algo de adelanto sobre el tiempo previsto emprendimos el camino de vuelta a San Juan. Tanto habían hablado de «Joco» las jovencitas de San Pedro, que no tuvimos más remedio que hacer un alto en el camino para conocer su lugar más emblemático y frecuentado: el malecón o paseo marítimo o, en este caso, a la orilla del lago. Las fotos hablan por sí solas.

Y después, ahora sí que sí, el ansiado concierto del primo de María. Tuvo lugar el evento en un entorno privilegiado: la antígua estación de ferrocarril de Chapala, exquisitamente remodelada y reconvertida en sala de exposiciones. Fue padrísimo el recital, con obras de Scarlatti, Beethoven, Debussy, Chopin y Ginastera. Y también lo fue volver, de algún modo, a una realidad distinta. Y más familiar. A la misma que convive, pacífica y discretamente, con esa otra que reina en las calles de este fascinante rincón del mundo.

Eran las mil cuando terminó el concierto pero todavía se cocinaba bueno y barato en casa Juarez, un garito de apariencia imposible y gastronomía inmejorable. Pozole mini (sopa de pollo con pasta de maíz y aderezos varios) y tacos dorados de picadillo y requesón. A las fotos me remito.

No hay ya testimonio del divertido paseo nocturno por el malecón de Chapala, porque hacía frío y se me apoderó muchísimo el cansancio…

Notaréis, por cierto, que he dejado de usar las comillas para las expresiones mexicanas, porque son muchas y ya considero que forman parte de mi lenguaje. Pura evolución, no más.

2 responses to “San Pedrito y el Tejuino”

  1. Avatar de Mercè
    Mercè

    Entre risas y gran emoción he disfrutado esta entrada del Blog, comadre! Con ganas de saber qué te depara este fin de semana, teniendo en cuenta la semana tan productiva que habéis tenido, sembrando para el futuro de estas mujeres extraordinarias. Besos!

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    1. Avatar de Ana Borobio

      😂 ¡comadre!

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