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Tras la intensidad de las semanas preparatorias, en las que soñaba con estar finalmente sentada en el avión y cerrar los ojos, el vuelo en sí fue tranquilo y exento de emociones. Casi aburrido, diría yo. En México City me esperaba un tumulto considerable en inmigración al que decidí hacer frente con curiosidad y con la tranquilidad de que si perdía mi vuelo a Guadalajara, dormiría en el aeropuerto (que es seguro) y cogería el primero el día siguiente. Estaba yo toda emocionada haciendo una foto de los preciosos frescos que acompañaban a mi larga espera en el pasillo cuando un «seguridad» de muy baja estatura se acercó a mí: «Señora, aquí no se pueden hacer fotos. ¡Bórrela ahora mismo!» Y yo «Pero si sólo he hecho una foto de la pared». Y él: «nada, nada, bórrela, está prohibido». No seré yo quien alardee de saltarme las normas después de llevar media vida en Alemania… Obviamente la borré. Y ya en Guadalajara la desborré. Porque esa foto ya tenía los ingredientes para ser LA foto de esta entrada. Así que aquí la tenéis.
Nada puedo contaros del vuelo de México city a Guadalajara con Viva Aerobús (el Ryanair mexicano) porque fue sentarme, cerrar los ojos y estar en Guadalajara. Tuve la sensación de tener más espacio que con Lufthansa pero puede ser debido a que no había tanto accesorio en los asientos. Y obviamente se hablaba solo español y no había lasagna vegetariana, así que donde esté Lufthansa…
En Guadalajara me esperaba Eduardo, de Projects Abroad, quien me recibió y llevó directamente en su coche a casa de Leslie, mi Gastgeberin. Por el camino me contó algunas cosas de su vida y muchísimas sobre Guadalajara: comidas típicas, sitios donde ir, programa de orientación y presentaciones para los siguientes días, etc. Para los que no sabíais que venía a México y estáis preocupados por mi seguridad: Projects Abroad es una organización seria (y muy recomendable, por cierto) que se encarga de todos los detalles logísticos de mi estancia. No voy a entrar en temas administrativos que os aburrirían, pero tened la tranquilidad de que estoy en buenas manos (y de que algo de sentido común, tengo).
La casa de Leslie es un bungalow diáfano y luminoso en medio de un barrio residencial tranquilísimo. Las estancias comunes están decoradas con sencillez y buen gusto. Mi habitación – compartida pero de uso individual, por el momento – recuerda a la habitación de la abuela en Mazalvete, con dos camas de distintos tamaños y alturas, cubiertas con sendas colchas distintas entre sí, y un sonido similar del colchón al sentarse. Hay muchas más cosas en casa de Leslie que me recuerdan a la casa de Mazalvete: no sólo la habitación, sino también el baño y la cocina, las cazuelas, o «cazuelillas», como diría la abuela. Y las tapas, sobre todo, las tapas de las cazuelillas…
Leslie es una mujer apasionante: divorciada, psicóloga, peluquera, modista amateur y una gran cocinera. Su principal fuente de ingresos es su consulta como psicóloga pero presta servicios en todas sus disciplinas, y lo hace en un Multifunktionsraum en el que escucha, cose y peina. Cocinar cocina en la cocina, claro…
Con nosotras vive su perra Canita, que es muy bonita y un encanto de perra.
Por cierto, Barbara ya está también en Guadalajara y trabajando en su proyecto. Hoy no hemos podido celebrar juntas el día de los muertos pero lo haremos en el transcurso de la semana, ya que por suerte algunas de las festividades se prolongan.
Die Ankunft
Nach der Intensität der Vorbereitungswochen, in denen ich davon träumte, endlich im Flugzeug zu sitzen und die Augen zu schließen, verlief der Flug selbst ereignis- und emotionslos. Fast langweilig, würde ich sagen. In Mexiko-Stadt erwartete mich ein beträchtlicher Einwanderungsansturm, den ich mich mit Neugier und relative Gelassenheit entgegen nahm. Sollte ich den Flug nach Guadalajara verpassen, würde ich einfach am Flughafen schlafen (da ist es sicher) und den ersten Flug am Morgen nehmen. Ich war gerade dabei, ein Foto von den wunderschönen bunten Bildern zu machen, die mein langes Warten in der Schlange begleiteten, als ein sehr kleiner Sicherheitsbeamter auf mich zukam: «Señora, hier können keine Fotos gemacht werden. Löschen Sie es sofort!». Und ich «Aber ich habe nur ein Foto von der Wand gemacht.» Und er: «Nein, nein, löschen es, es ist verboten, Fotos zu machen!». Nach einem halben Leben ich Deutschland gebe ich nicht gerne an, gegen die Regeln verstoßen zu haben, also habe ich das Bild offensichtlich gelöscht. Und schon in Guadalajara habe ich es wieder «entlöscht». Denn dieses Foto hatte bereits die Zutaten, DAS Foto dieses Beitrags zu sein. Hier ist es also.
Über den Flug von Mexiko-Stadt nach Guadalajara mit Viva Aerobús (der mexikanischen Ryanair) kann ich leider nicht viel sagen, da ich ja praktisch nur geschlafen habe. Ich hatte das Gefühl, mehr Platz zu haben als bei Lufthansa, aber es kann auch daran liegen, dass an den Sitzen nicht so viel Zubehör war. Eine vegetarische Lasagne gab es da allerdings nicht…
Eduardo von Projects Abroad erwartete mich in Guadalajara, und fuhr mich direkt zu Leslie, dem einzigen Mitglied meiner Gastfamilie. Unterwegs erzählte er mir einiges aus seinem Leben und auch viel über Guadalajara: typische Speisen, Ausflugsziele, ein Orientierungsprogramm und Präsentationen für die nächsten Tage usw. Für diejenigen unter Euch, die nicht wussten, dass ich nach Mexiko komme und sich Sorgen um meine Sicherheit machen: Projects Abroad ist eine seriöse Organisation (und übrigens sehr zu empfehlen), die sich um alle logistischen Details meines Aufenthaltes kümmert. Ich werde mich nicht mit langweiligen administrativen Angelegenheiten befassen aber Ihr könnt sicher sein, dass ich in guten Händen bin (und einen gesunden Menschenverstand habe ich ja auch).
Leslie wohnt in einem hellen und luftigen Bungalow in einer sehr ruhigen Wohngegend. Die Gemeinschaftsräume sind schlicht und geschmackvoll eingerichtet. Mein Zimmer – geteilt, aber vorerst in Einzelnutzung – erinnert an das Zimmer meiner Großmutter in Mazalvete, mit zwei Betten unterschiedlicher Größe und Höhe, bedeckt mit unterschiedlichen Tagesdecken. Sogar die Matratzen machen ähnliche Geräusche, wenn man sich darauf setzt. . Es gibt noch viele andere Dinge in Leslies Haus, die mich an das Haus in Mazalvete erinnern: nicht nur das Schlafzimmer, sondern auch das Badezimmer und die Küche. Die kleinen Töpfe oder Cazuelillas, wie die Oma sagen würde. Und die Decken, vor allem die Decken der Cazuelillas …
Leslie ist eine sehr spannende Frau: geschieden, Psychologin, Friseurin, Hobbyschneiderin und eine großartige Köchin. Ihre Haupteinnahmequelle ist ihre Praxis als Psychologin, aber sie bietet Dienstleistungen in all ihren Disziplinen an, und zwar in einem Multifunktionsraum, in dem sie zuhört, näht und stylt. Kochen tut sie natürlich in der Küche…
Canita, Leslie’s hübsche und charmante Hündin, wohnt auch mit uns.
Barbara ist übrigens schon in Guadalajara und arbeitet an ihrem Projekt. Heute konnten wir den Tag der Toten nicht gemeinsam feiern, aber wir werden dies unter der Woche tun, da sich zum Glück einige der Feierlichkeiten verlängern.

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