Estoy perdiendo el ritmo narrativo porque la vida vivida no me da para la vida narrada, así que os dejo simplemente unas fotos del pasado martes, día de despedida de algunos grupos de mujeres en el módulo «Proyecto de Vida» del programa «Segunda Oportunidad». En «Proyecto de Vida», las asistentes hacen un esquema de su vida, con sus recursos y sus limitaciones, para definir más adelante sus objetivos de emprendimiento y el camino a seguir. Una vez más, las palabras de gratitud en los testimonios finales consiguieron emocionarnos profundamente. La tónica general: yo cuento, mis intereses importan, yo soy capaz, puedo y quiero soñar, voy a perseguir mis sueños y, claro, no hay tiempo, pero si se quiere… siempre hay tiempo. Sonrisa infinita. La próxima semana, ¡finanzas personales!
Y «en la tarde», sesión intensa de planificación con las mentoras de Pro México, precedida de una comida al aire libre con aportaciones de todas las asistentes, acompañada de un café con tortillitas verdes, requesón y otros dulces típicos mexicanos, y sucedida de un maravilloso atardecer del que os dejo testimonio fotográfico.
Comenzó nuestro lunch break con una botanita o picoteo de pepino y rábano con chile, a la que siguieron carnitas (carne confitada y troceada, muy popular en México), fríjoles con chorizo, ensalada de nopales (cáctus de textura gelatinosa), arroz y, de postre, obleas de cajeta (dulce de leche). De beber, agua de guanábana (fruta deliciosa de textura parecida a la chirimoya y con un sabor hasta ahora desconocido para mi paladar europeo).
Compartía durante la comida con las mentoras mexicanas lo mucho que me llama la atención la solidaridad y el compañerismo que reina entre los mexicanos, y me contaban que en San Juan Cosalá se organizan Kermés, que son fiestas populares organizadas casi espontáneamente por familiares y amigos para recaudar fondos para un fin solidario (por ejemplo, pagar el tratamiento de un vecino enfermo). Una superficial investigación me revela que tanto el término como la figura popular proceden de Holanda.
Compartimos también, claramente, el llamado «mal del puerco», que es el sueño que entra al reincorporarse al trabajo después de una buena comida, y al que, por supuesto, nadie dejó apoderarse de los objetivos de la sesión.
Y el atardecer…








Deja un comentario