Íban un mexicano, una alemana, una japonesa y una española en el coche del mexicano de Guadalajara a Puerto Vallarta. Va el mexicano y dice: „miren, miren, ahí donde está la vaca podemos tomar pajaretes“. “Y ¿qué son los pajaretes?, dice la española. “Es una bebida con chocolate, un shot de tequila, café y leche de vaca sacada directamente de la ubre. La mejor manera de comenzar una dieta en Jalisco”. Traduce la española a la alemana y a la japonesa y dice “Deje, deje”. Y siguen.
Al rato dice el mexicano: ”miren, miren, esto son campos de agave, la planta de la que se extrae el tequila”. “¿Y cómo se recolecta?”, pregunta la española. “A mano, con un instrumento llamado “lengua de suegra”, responde el mexicano, “Y ¿por qué lengua de suegra? Porque es filosa y peligrosa, como la lengua de las suegras“. Traduce la española a la alemana y a la japonesa. Asienten ambas sonriendo. Y siguen.
Al rato dice el mexicano: „¿Conocen el cantarito?“. Dice que no la española y niegan con la cabeza la japonesa y la alemana. „El cantarito es una bebida típica mexicana que consiste en zumo de naranja, zumo de toronja (cítrico parecido a la naranja pero verde y con forma de mandarina grande), limón, sal de grano, piña y un shot de tequila. En el valle de Tequila, en vez de un shot, la medida del tequila es un cuerno de vaca vírgen. “¿Perdón?”, dice la española, “pero ese no será individual”. “Claro -dice el mexicano- el individual es de un litro; el familiar, diez litros; jumbo, veinte litros; grande, treinta litros; mamalón, cincuenta litros”. “Oyoyoy -dice la española- eso da para una boda”. “Nooo, -dice el mexicano- ocho o diez personas”. La japonesa y la alemana miran ausentes a través de sus ventanillas mientras la española, partida de risa, graba.
Siguen y dice el mexicano: “nuestra próxima estación es la playa de Guayabitos”. “¿Podré nadar?”, dice la alemana. “¿Podré comer y tomar un café?”, dice la española. “Un momentito, que me compro un bañador”, dice la japonesa. Van los cuatro a la playa de Guayabitos. El mexicano y la española alquilan una sombrilla y cuatro sillas (el mexicano negocia, la española paga). La alemana se quita la ropa y se va a nadar. La japonesa pasea, observa a los pelícanos y graba stories. La española se queda a cuadros con la oferta culinaria: camarones, pescado a la brasa, gorditas, ceviche, tostadas, tacos, tortillas, pico de gallo, agua de guanábana, zumo de piña… ¡hasta ostiones! (molusco con apariencia de ostra). Se levanta de la silla y va a la caza de la foto del blog (¡las boyas son calaveras doradas!) y del ceviche. Vuelve la española con siete tostadas de ceviche para los cuatro y está ya el mexicano luciendo tatuajes: “éste del brazo es de la mujer de mi vida, con la que ya no estoy, y éste del revés significa “la vida sigue”. Me acuerdo de Justi, que me decía antes de irme: “Ten cuidado con los mexicanos, que son muy dramáticos”. Toman ceviche el mexicano, la japonesa y la española, mientras la alemana busca algo vegano. Mal país México para los veganos… Terminan los cuatro sentados en la mesa tomando un pico de gallo espectacular que no lleva picante pero pica tela. Llega una mexicana ofreciendo un bizcochito de queso y también lo termina comprando la española… para el café.
Siguen su camino los cuatro y llegan a Sayulita. Se lanzan al mercadillo la japonesa, la alemana y la española. Compra pulseras la española, un bolso la japonesa y bolinches para yoga la alemana. Desaparece el mexicano un buen rato.
Llegan los cuatro después de 10 horas de viaje a su destino en Nuevo Vallarta. Se despide Marcelino el mexicano. Le esperan unos de Bla Bla Car para volver hoy mismo a Guadalajara. Regresará así “platicando un poquito”.
¡Feliz domingo a todos desde Puerto Vallarta!

















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