(Dieser Beitrag wird später auf Deutsch veröffentlicht).
La siguiente parada era San Pedro Tesistán, «San Pedrito» para los lugareños, una localidad ciertamente cercana a las anteriores pero todavía sin conquistar -por así decirlo-, ya que, hasta la fecha, ninguna de las mujeres ha asistido a los programas de Pro México. Contaban Rosy y María que anduvieron pegando carteles y voceando (sí, sí, paseando en coche por el pueblo con un altavoz) para ganar inscripciones en la última generación de «Segunda Oportunidad», pero que nadie hizo caso, oye, ni una llamó. ¿Será posible? Muy distinta se presentaba, por tanto, la misión «nuevo intento» en San Pedrito, un pueblo donde las miradas callejeras siguen con desconfianza el ir y venir de los coches forasteros, mientras estos sortean los baches de la calzada levantando nubes de polvo. Íbamos escépticas y a la vez expectantes a hablar con la informadora, la mujer clave, la influencer de la localidad quien, tras un boca a boca de calidad, se había prestado voluntaria para reunirse y platicar. Nunca me sentí tan cerca del espionaje, ni mucho menos para plantear la revolucionaria propuesta de que aquellas mujeres que así lo quieran, podrán formarse en lo que ellas decidan y emprender. Estoy escribiéndolo y todavía me siento como si estuviera en una película.
Llegamos pues, al lugar del delito, y la informadora no estaba. Ay, que me dijo no sé quién que me llamaba y no lo hizo y ya han venido mis hijos y me he ido. Ay mija, dínos dónde estás porque ya hemos venido hasta aquí y no vamos a desperdiciar el viaje. Ah pues a ver, dónde estáis, estoy a dos cuadras de allí (dos cuadras son mínimo ocho manzanas aunque esta vez era menos) y ya salgo y os espero. Aparca Rosy al lado de una tienda para comprar unos cacahuetes con chile y una coca cola (no habíamos comido y eran tal que las 3 de la tarde) y resulta que la tendera es la comadre («vecina o amiga de confianza») y que nos reunimos ya, venga, aquí mismo en la trastienda. A la conspiración acuden Francis, Alondra (18), Flor (16) y Alicia. Empieza a hablar Rosy sobre Pro México y «Segunda Oportunidad» y la cosa fluye. Nos cuentan que el pueblo vive de la pesca y de la recolecta de moras pero que también se pinta, se teje, se cocina, se toca la guitarra. Y hay un hotel, ¿han visto el hotel? Precioso, se celebran bodas. ¿Y si aprendemos a organizar eventos? Hay interés, hay apertura y, sobre todo, hay ilusión. Muchísima ilusión. Podemos avisar a la fulanita, la menganita también querrá, y sus primas, y la otra que se quedó viuda y la que tiene los chavitos pequeños y tan inquietos. Es que cuando los chavos son chiquitos no da tiempo de hacer nada…
La espectacular energía del encuentro superó con muchísimas creces nuestras expectativas. El miércoles, nueva reunión donde entrevistaremos a todas las fulanitas y menganitas que quieran participar. Objetivo: identificar dos áreas de formación realistas para aprovechar los recursos de la localidad y ponerse manos a la obra para crear un programa adaptado a las necesidades de la que será, Dios mediante, la cuarta generación de «Segunda Oportunidad» en San Juan Cosalá.
Se despiden diciéndonos: „Gracias por pensar en San Pedro“…
Salimos del pueblo más contentas que unas castañuelas. «Déjate de carteles y altavoces – decía Rosy mientras arrancaba el coche – junta a cuatro mujeres motivadas y de ahí sale algo bueno».



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